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Resoluciones 2022


Una de las resoluciones que oímos este año y en todos los más de 50 años que nuestra familia lleva en esta industria. "Este año me quiero cuidar y hacer una mejor rutina para el cuidado de la piel".

Algo que nos ha enseñado estos últimos dos años es aprovechar los momentos en los cuales podemos dedicarnos aunque sea un ratito a cuidarnos a nosotros mismos y también cuidar nuestras finanzas, invertir, en vez de gastar, nuestro dinero en lo que verdaderamente nos llena.


Con tantas influencias, ofertas de productos y promesas ahora se hace más difícil. ¿Cómo determinamos lo que nos conviene? ¿Si me quiero cuidar, tengo que gastar mucho dinero? ¿Los productos caros son mejores? ¿Cómo puedo garantizar que mi cuido va a ser el indicado?


1. Conoce tu piel.


Visita a un profesional que te ayude con una evaluación, explicándote lo que necesitas y el porqué. Según tu piel cambia, ocúpate de hacerte re-evaluaciones. Hay veces que con solo cambiar la frecuencia de uso de un producto o la forma de aplicación cambiamos el resultado de nuestro programa de cuidado. Haz una relación con la compañía o la persona que te vende un producto, que esta persona se responsabilice de tus resultados. Procura un teléfono donde puedes llamar si necesitas información adicional u orientación.


2. Compra de una compañía con buena reputación.


Vemos tantas cosas por el internet, por Facebook o Instagram y hasta en infomercials en nuestra televisión que nos parecen sensacionales y caemos en una trampa y acabamos recibiendo lo que no que esperábamos.


iA mi misma me pasó! Vi un producto de maquillaje que me encantó. Hice el “upgrade” y pague adicional por dos productos más. iCuando me llegó me decepcionó de tal manera! El producto si hacía lo que decía, la fórmula excelente… en eso si tuve buen juicio, pero el tamaño de los potes era tan y tan pequeños que ni me duraron un par de semanas. iY eran caros!


3. Asegúrate de que tu compra tiene devolución o que te darán un crédito si tienes alguna reacción adversa o que te enseñen a personalizar tu rutina para que tengas el beneficio deseado.


Hay veces que un producto sí nos conviene pero no lo usamos correctamente y reaccionamos. Con tu buena relación con tu cosmetóloga puedes descifrar la mejor solución para ti. Esa persona es tu "coach" o entrenador personal de piel. Lo haces para tu rutina de ejercicios, ¿porqué no hacerlo con el rostro?


4. Ten MUCHO cuidado con lo que ves en sitios del Internet y de dónde vienen los productos.


Puedes estar comprando productos de marcas reconocidas, inclusive los mismos que estás usando, pero éstos pueden ser viejos o vencidos, imitaciones de productos o falsificaciones. Esa forma de mercadear se conoce como “diversión” o desvío, cuando distribuidores no autorizado obtienen productos y los re-venden sin estar autorizados o productos en contrabando que no necesariamente van a ser lo que quieres. Las compañías que venden por internet no necesariamente vetan su mercancía de la manera que necesitamos para asegurarnos de su autenticidad.


Existen también compañías fatulas, que te ofrecen productos que se supone tengan tremendos resultados y de grandes “descubrimientos” que en realidad sirven para muy poco o para nada. Muchos de éstos vienen del extranjero, con supuestos científicos que han hecho investigaciones. Ojo con esta situación.


5. Las amistades son importantes, pero no necesariamente para recomendarte un régimen de cuidado de la piel.


Con demasiada frecuencia lo que le funciona a una no le funciona al otro. También además de consejos hay muchísimas personas con excelentes profesiones y muy capacitadas, pero saben muy poco de cuidado de la piel vendiendo productos y sus evaluaciones no necesariamente son correctas. Los materiales de entrenamiento no necesariamente se adquieren los conocimientos leyendo algunos artículos o folletos de entrenamiento. La cosmetología es una profesión que requiere estudios continuos y dedicación.


6. Porque un producto sea bien caro o que tenga una publicidad maravillosa no quiere decir que va ser lo que necesitas o va a resolver todo.


Por ejemplo, puedes comprar una crema de $300. Si no tienes los productos de limpieza y preparación adecuados no te va a funcionar. Todo lo que se usa debe ser lo correcto para tener los resultados deseados.


7. Lo ideal es hacer un presupuesto anual para tus productos y si son los correctos, aplicando los consejos que explicamos, acabas gastando menos y teniendo excelentes resultados.


iLos productos engavetados nunca funcionan!




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